La menopausia supone una etapa de importantes cambios hormonales que pueden afectar a diferentes aspectos de la salud de la mujer. Aunque los sofocos o las alteraciones del sueño son algunos de los síntomas más conocidos, existe otro problema muy frecuente del que todavía se habla poco: el síndrome genitourinario de la menopausia (SGM).
Este síndrome engloba un conjunto de síntomas que afectan tanto a la vagina como al aparato urinario y que pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida. Sin embargo, muchas mujeres normalizan estas molestias o desconocen que existen tratamientos eficaces para mejorar su bienestar.
Como explica el Dr. Carlos Balmori, especialista en Andrología y Medicina Reproductiva del Servicio de Urología del Hospital Ruber Internacional, «muchas mujeres consultan porque notan molestias en la vejiga, tienen que ir al baño con mucha frecuencia o sienten dolor al orinar, sin saber que estos síntomas pueden estar relacionados con los cambios hormonales propios de la menopausia».
¿Qué es el síndrome genitourinario de la menopausia?
El síndrome genitourinario de la menopausia aparece como consecuencia de la disminución de estrógenos que se produce durante la menopausia y el periodo posmenopáusico. Esta reducción hormonal provoca cambios en los tejidos de la vagina, la vulva, la uretra y la vejiga, que pierden elasticidad, hidratación y grosor.
«Los tejidos de la vagina y de la vejiga dependen en gran medida de la acción de los estrógenos. Cuando estas hormonas disminuyen, aparecen síntomas que afectan tanto a la salud íntima como al aparato urinario», explica el Dr. Balmori.
A diferencia de otros síntomas de la menopausia, el síndrome genitourinario no suele mejorar de forma espontánea. Sin tratamiento, las molestias pueden mantenerse e incluso empeorar con el paso del tiempo.
Síntomas que no deben normalizarse
Los síntomas pueden variar de una mujer a otra, pero los más frecuentes incluyen:
- Sequedad vaginal.
- Escozor o sensación de quemazón.
- Picor o irritación vulvovaginal.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Disminución de la lubricación.
A ellos se suman con frecuencia síntomas urinarios como:
- Necesidad de orinar con mucha frecuencia.
- Urgencia para acudir al baño.
- Escozor o molestias al orinar.
- Sensación de vaciado incompleto de la vejiga.
- Infecciones urinarias de repetición.
- Episodios leves de incontinencia urinaria.
Según señala el Dr. Carlos Balmori, es habitual que las pacientes consulten primero por molestias urinarias sin relacionarlas con la menopausia. «Muchas veces hablan de problemas de vejiga cuando, en realidad, el origen está en los cambios hormonales que también están afectando a la vagina y al resto del aparato urinario.»
¿Por qué aparecen estos síntomas?
Los estrógenos desempeñan un papel esencial en el mantenimiento de la salud de los tejidos del suelo pélvico y del aparato urinario inferior.
Cuando sus niveles disminuyen:
- La mucosa vaginal se vuelve más fina y menos lubricada.
- Disminuye la elasticidad de los tejidos.
- Cambia el equilibrio de la flora vaginal y el pH.
- La uretra y la vejiga también experimentan cambios que favorecen la aparición de síntomas urinarios.
Por ello, como explica el Dr. Balmori, «la sequedad vaginal y los problemas urinarios no son procesos independientes; forman parte de un mismo síndrome y deben abordarse de manera conjunta».
Un abordaje integral desde la Urología
El síndrome genitourinario de la menopausia puede tratarse de forma eficaz. El primer paso consiste en realizar una valoración individualizada para identificar los síntomas predominantes y descartar otras patologías que puedan producir molestias similares.
En función de cada paciente, el tratamiento puede incluir:
- Hidratantes y lubricantes vaginales.
- Terapia hormonal local con estrógenos cuando está indicada.
- Tratamiento específico de los síntomas urinarios.
- Prevención y tratamiento de las infecciones urinarias recurrentes.
- Recomendaciones sobre hábitos de vida y cuidados íntimos.
- Otras terapias individualizadas según las necesidades de cada mujer.
El objetivo es aliviar los síntomas, recuperar el confort diario y mejorar la calidad de vida.
El papel del urólogo en la salud de la mujer
Aunque la Urología suele asociarse con las enfermedades del aparato urinario masculino, también desempeña un papel fundamental en la salud urológica femenina.
El Dr. Carlos Balmori, especialista del Servicio de Urología del Hospital Ruber Internacional, destaca que el urólogo puede ofrecer un abordaje integral del síndrome genitourinario de la menopausia, ya que la vejiga, la uretra y la vagina están estrechamente relacionadas desde el punto de vista anatómico y funcional.
«Tratamos tanto los síntomas urinarios como la sequedad vaginal asociada a la menopausia, porque ambos problemas están íntimamente relacionados. El objetivo es ofrecer una solución global que permita a la paciente recuperar su bienestar», concluye el especialista.
¿Cuándo conviene consultar?
Es recomendable acudir a un especialista si aparecen síntomas como:
- Molestias urinarias persistentes tras la menopausia.
- Necesidad de orinar con mucha frecuencia o urgencia miccional.
- Sequedad vaginal que afecta al bienestar diario o a las relaciones sexuales.
- Infecciones urinarias recurrentes.
- Dolor, escozor o irritación que no mejoran con el tiempo.
Como recuerda el Dr. Carlos Balmori, estos síntomas no deben considerarse una consecuencia inevitable de la menopausia. Un diagnóstico adecuado y un tratamiento personalizado permiten mejorar significativamente la calidad de vida de muchas mujeres y recuperar su bienestar íntimo.