El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y tejidos de sostén cuya función principal es mantener en su posición los órganos situados en la pelvis. Entre ellos se encuentran la vejiga y la uretra, el útero y la vagina en la mujer, y la parte final del aparato digestivo, el recto.
Cuando estas estructuras funcionan correctamente, permiten un control adecuado de la micción, la defecación y las relaciones sexuales. Sin embargo, cuando el suelo pélvico se debilita o se daña, pueden aparecer distintos trastornos que afectan de forma significativa a la calidad de vida.
El Dr. Gregorio Escribano, especialista en Urología del Hospital Ruber Internacional, señala que estas alteraciones son especialmente frecuentes en la mujer y aumentan con la edad.
¿Qué ocurre cuando el suelo pélvico se debilita?
Cuando los mecanismos de sostén del suelo pélvico se alteran, pueden producirse disfunciones del aparato urinario y genital, siendo las más frecuentes:
- Incontinencia urinaria
- Prolapso de órganos pélvicos
En este artículo nos centramos en el prolapso de órganos pélvicos, una alteración común pero a menudo infradiagnosticada.
Prolapso de órganos pélvicos: qué es el cistocele
El prolapso de órganos pélvicos consiste en el descenso o herniación de uno o varios órganos a través del canal vaginal.
La forma más frecuente es el cistocele, conocido popularmente como “vejiga caída”, en el que la vejiga pierde su posición normal y protruye hacia la vagina.
Según explica el Dr. Escribano, este problema aparece cuando el suelo pélvico ya no es capaz de sostener adecuadamente los órganos pélvicos.
Factores que favorecen el prolapso pélvico
Existen diversos factores que aumentan el riesgo de desarrollar un cistocele o prolapso pélvico, entre ellos:
- Embarazo y parto vaginal
- Envejecimiento y cambios hormonales tras la menopausia
- Déficit de estrógenos
- Cirugías pélvicas previas
- Radioterapia
- Factores constitucionales o genéticos
Estos factores pueden actuar de forma aislada o combinada, debilitando progresivamente el suelo pélvico.
Síntomas del prolapso de órganos pélvicos
Los síntomas pueden variar en intensidad según el grado del prolapso, pero los más frecuentes son:
- Sensación de peso o presión en la pelvis
- Dificultad para orinar o sensación de vaciado incompleto
- Aumento de infecciones urinarias
- Urgencia urinaria o mayor frecuencia miccional
- Alteraciones en la defecación
- Molestias o dificultades durante las relaciones sexuales
- En algunos casos, dolor pélvico localizado
El Dr. Escribano destaca que muchas pacientes normalizan estos síntomas, retrasando la consulta médica, cuando un diagnóstico precoz facilita tratamientos menos invasivos.
¿Tiene tratamiento el cistocele y el prolapso pélvico?
Sí. El tratamiento depende del grado del prolapso y de los síntomas que presente la paciente.
Tratamiento conservador
En prolapsos leves, la rehabilitación y reeducación del suelo pélvico puede mejorar los síntomas y frenar la progresión de la enfermedad.
Tratamiento quirúrgico
Cuando el prolapso es moderado o severo y afecta a la calidad de vida, la cirugía reconstructiva es el tratamiento de elección.
En la mayoría de los casos, esta cirugía puede realizarse por vía vaginal, aunque también existen abordajes laparoscópicos en situaciones seleccionadas.
En determinados casos, para aumentar la durabilidad del resultado y reducir el riesgo de recaída, pueden utilizarse implantes o mallas quirúrgicas, siempre tras una valoración individualizada.
Si notas molestias pélvicas, cambios al orinar o sensación de peso vaginal, no lo normalices. Una valoración especializada puede marcar la diferencia.