La cirugía robótica se ha convertido en una herramienta esencial en la práctica urológica moderna. Hoy, una gran parte de los procedimientos, tanto oncológicos como no oncológicos, se realizan apoyándose en plataformas robóticas. La pregunta es: ¿cómo se forma realmente un urólogo para adquirir la destreza necesaria en esta tecnología?
Según explica el Dr. Juan Ignacio Martínez Salamanca, jefe de asociado del servicio de Urología del Hospital Ruber Internacional, la formación en cirugía robótica “es todo un proceso que requiere tiempo, dedicación y una evolución progresiva en diferentes etapas”.
Dos caminos hacia la cirugía robótica
El Dr. Martínez Salamanca destaca que los cirujanos que hoy trabajan con plataformas robóticas proceden de dos escuelas distintas: quienes dieron el salto directamente desde la cirugía abierta y quienes evolucionaron desde la laparoscopia. Ambos caminos aportan habilidades complementarias que enriquecen el aprendizaje y la ejecución de la técnica robótica.
El aprendizaje comienza observando
La primera fase formativa es puramente visual. El residente o el urólogo joven pasa horas asistiendo a cirugías realizadas por profesionales más experimentados.
Como señala el doctor, observar múltiples procedimientos permite “interiorizar la secuencia quirúrgica y comprender qué ocurre en cada paso”.
Gracias a los medios digitales actuales —vídeos, retransmisiones en directo y plataformas educativas— esta etapa es más accesible y completa que nunca.
Simulación: el entrenamiento antes del quirófano
Una vez comprendida la lógica de la intervención, llega el momento de practicar. Esta fase incluye:
- Simuladores virtuales
- Plataformas de entrenamiento
- Modelos hiperrealistas o de alta fidelidad
- Entrenamiento con animales en programas avanzados
Estos recursos permiten que el cirujano desarrolle habilidades manuales y coordinación antes de enfrentarse a un paciente real.
El Dr. Martínez Salamanca destaca que estas herramientas proporcionan “un entrenamiento muy real y muy válido” y preparan para el siguiente paso.
Entrar al quirófano: de ayudante a cirujano de consola
Tras la simulación, el aprendizaje continúa asistiendo activamente en las intervenciones. El futuro cirujano robótico comienza como asistente en la parte del paciente, comprendiendo el flujo quirúrgico, la colocación de trócares y la interacción con el equipo.
Con el tiempo y la experiencia, llega el paso decisivo: asumir la consola robótica. El objetivo final es alcanzar una destreza técnica y una seguridad suficientes para ejecutar los procedimientos más frecuentes de la especialidad.
Una formación que nunca termina
La cirugía robótica es un campo en constante evolución. Nuevas plataformas, nuevas indicaciones y nuevas técnicas obligan a los especialistas a mantenerse actualizados. Como resume el Dr. Martínez Salamanca, se trata de un “proceso de desarrollo continuo”, en el que cada experiencia suma para perfeccionar la práctica quirúrgica.